Cicloturismo en Austria: el paraíso ciclista

Austria no formaba parte de nuestros planes. Es decir, cuando imaginábamos nuestra última etapa del viaje en bici, pedaleando desde Grecia hasta España, Austria no entraba en la quiniela de los países que atravesaríamos. Puede que por falta de referencias o recomendaciones. O quizá porque en mente teníamos más clara la idea de recorrer los Blacanes y después… ya se vería. Pero nunca digas nunca, y finalmente compramos un vuelo Viena – Madrid en agosto para visitar a la familia un par de semanas, así que, ¿por qué no aprovechar y recorrer el país a pedales?

A fin de cuentas, tanto Jolu como yo únicamente conocíamos del país la ciudad de Viena, que habíamos visitado durante nuestra época del Erasmus (en 2008 y 2012 respectivamente…¡lo que ha llovido desde entonces!). Poco o nada sabíamos de este país, más allá de asociarlo con la emperatriz Sisi y la tarta Sacher.

Austria, una gran sorpresa en nuestro cicloviaje

Tras dos semanas de recorrerlo en bici, y aunque todavía nos quedaría mucho por conocer, podemos decir que la experiencia nos ha encantado y que Austria ha sido una gran sorpresa en este viaje.

Cicloturismo en Austria

Austria es un país que se levanta a las 6 a.m., empieza a funcionar a las 7 a.m., cena a las 6-7 p.m. y se acuesta a las 10 p.m. (en lineas generales). La vida, tal y como nos han comentado algunas de las personas que aquí hemos conocido, se desarrolla mucho de puertas para adentro. La gente pasa mucho tiempo en sus casas (pedazo de casas, por cierto), y no hay mucha vida social en las calles quitando en verano los meses de más calor (de hecho, nos sorprendió que muchas veces los pueblos eran simplemente un conjunto de casas, sin un núcleo central como bares, restaurantes o lugares de ocio comunitarios).

Algo totalmente distinto a lo que nosotros estamos acostumbrados en España (o al menos en las zonas en las que vivimos o hemos vivido nosotros).

Austria en bicicleta

Puede sonar a tópico o cliché: «los centro-europeos o europeos del norte son fríos, introvertidos…» pero es que, por lo que hemos visto en estas semanas, algo de eso hay. Pocos saludos en la calle o al cruzarte con alguien en la ruta (pensábamos que saludarte en la montaña era una ley universal no escrita, aunque hemos comprobado que no…). Y sonrisas casi que menos. Diría que incluso he recibido alguna mirada de extrañeza ante mi insistente sonrisa cuando me he cruzado con alguien…

Claramente, alguna influencia del clima tiene que haber. La manera en la que se relaciona una sociedad y el caracter de sus miembros está condicionado en parte por el factor climático.

La naturaleza en Austria

Montañas alpinas

Austria nos ha sorprendido por su verdor. Prados y más prados de un verde radioactivo en el que en cualquier momento esperas ver aparecer a la vaca morada de Milka o a Heide corriendo detrás de Pedro y las ovejas. Rodeado todo por la enormidad de las montañas alpinas que se extieden por gran parte del país.

La cantidad de árboles que hemos visto en las laderas de las montañas y a ambos lados del camino es sorprendente. Por tanto, madera en todos lados: apiladas en los porches y cobertizos de las casas para alimentar las chimeneas en invierno, las casas construidas con este material, aserraderos cada dos por tres, parques y zonas de juego de madera… Algo que además nos ha llamado mucho la atención es que hay mucha gente que es propietaria de trozos de bosque. De donde se abastecen de madera. Curioso a la vez que impactante cómo la propiedad privada puede alcanzar todas y cada uno de los espacios naturales.

El otro elemento que compite por el podium en cuanto a cantidad es el agua. Ríos, arroyos, riachuelos, cascadas, torrentes, piscinas naturales… Como diría Jolu: «tienen agua por castigo». Hemos amanecido muchos días en la tienda rodeados por una espesa niebla que tardaba varias horas en irse. Agua por todas partes y en todos los estados. Claro, ¿cómo si no iba a ser todo tan verde?

Y frío. Después de 20 días en España sudando la gota gorda, llegamos a Asutria un 1 de Septiembre con mañanas gélidas, mediodías templados y tardes de fresquito y chaqueta. Dos mundos totalmente distintos a solo 2h30 de vuelo.

Agua en Austria

Como punto totalmente destacado de Austria, y lo que más nos ha maravillado, ha sido la increíble red de carriles bici que conecta todo el país y el uso generalizado de la bicicleta que hacen los austriacos. Para absolutamente todo: ir al trabajo, hacer la compra, llevar a los hijos al colegio… A parte de quien pueda usar la bici como deporte, es unos de los principales medios de transporte en el país. Además de tener mucha infraestructura: carriles bici totalmente separados del tráfico conectando kilómetros y kilómetros de país. Rutas más y menos turísticas, trazados bien definidos, mucha señalización, pavimento en buen estado, zonas de herramientas, puntos de agua, etc. todo pensado, diseñado y preparado para moverte cómodamente en bici. El paraíso ciclista.

Hemos hablado mucho entre nosotros si fue la gran infraestructura lo que animó a la gente a moverse masivamente en bici o bien si fue el uso generalizado de la bicicleta lo que propició que las administraciones se pusieran las pilas para crear y mantener esa red de carriles bicis equipados y acondicionados. No sabemos si fue antes el huevo o la gallina, pero funciona a la perfección.

Detalles curiosos en Austria

Austria es un país en el que, al menos desde nuestra visión, funciona como un reloj bien engrasado: cada pieza en su sitio, todo bien colocado, ni una palabra más alta que la otra. Sin preocupaciones si quieres dejar tu bicicleta, sin atar, cargada con las alforjas fuera de una tienda o un centro comercial y pasarte dos horas dentro. O donde encontrarnos, por ejemplo, en medio de un carril ciclista máquinas de vending con productos ecológicos de las granjas de alrededor: huevos, leche, frutas y verduras,… O como el día en el que nos encontramos el «pozo de los deseos». Un pozo construido por una familia, lleno de bebidas y snacks para que los viajeros que pasaran por allí pudieran disfrutar de un descanso en el camino, refrescar la garganta y reponer fuerzas comiendo algo. Todo esto a cambio de «la voluntad». Lo que consideres que quieres dejar, si quieres dejar algo.

También imaginábamos que los precios serían altos (sobre todo comparado con la zona de los Balcanes) pero nos ha sorprendido más de lo que ya imaginábamos. Entrar a comprar al súper se convirtió en una especie de gymkana en busca de las ofertas y precios más económicos, donde cada euro importaba. Y es que hemos visto cosas increíbles: pimientos a 1,8€ e  higos a 0,70€ ¡LA UNIDAD!, bricks de caldo a 9,90€, pan normalito a 3 y 4€ la barra…

Igual que con los alojamientos. Precios por las nubes y noches rondando los 100€, como poco (quitando en Viena u otras ciudades grandes). Una única vez hemos pagado por alojamiento en Austria (encontramos un apartamento a 60€/noche). Así que hemos usado mucho Warmshowers además de darle duro a la acampada libre. Esto nos ha abierto las puertas de muchas casas y nos hecho conocer a muchas personas diferentes. Compartir charlas, cenas y diferentes visiones sobre la vida con la gente local que, de otra manera, no hubiéramos vivido.

Nuestro recorrido en bici: 16 días y 566km

En cuanto al recorrido en bici, subimos desde Eslovenia por el Este hasta Viena. De ahí, cruzamos «en diagonal descendente» el país. De Noreste a Sudoeste, hasta alcanzar la ciclovia Alpe-Adria que conecta los Alpes con el mar Adriático, para volver de nuevo a Eslovenia por el Wurzenpass.

Casi todo vía carril bici. Atravesando preciosos valles entre altas montañas primero, para terminar atravesando los Alpes. Con una salida apoteósica del país en la que pedaleamos uno de los desniveles más bestia de todo nuestro viaje para cruzar a Eslovenia por las montañas.

Paisajes verdes en Austria

Austria, con sus puntos a favor y en contra, ha sido una sorpresa para nosotros. Y una sorpresa de las muy buenas. Estamos encantados de haber dedicado tiempo a este país, a recorrerlo sin seguir el camino más rápido ni la vía más directa. Sin prisa. Disfrutando de los increíbles paisajes y de la enormidad de la naturaleza.

¡Seguimos rumbo a Eslovenia!

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