Próxima parada: viajes en camper

Quería retomar la escritura en el blog desde hace tiempo. Tenía varias ideas (momentos post-viaje en bici, cosas que estamos haciendo ahora, últimos viajes, etc. ) pero también bastantes excusas. Esto de escribir es como el deporte: cuando entrenas y coges ritmo, estás a tope. El cuerpo te pide más y la actividad sale sola. Sin embargo, cuando empiezas a dejarlo, a cansarte o desmotivarte por razones propias o circunstanciales, a bajar la frecuencia, cada vez te apetece menos hacer, hasta acabar dejándolo. Y así una y otra vez: empezar, coger ritmo, estar muy arriba, perder fuelle, dejarlo… ¡y vuelta a empezar!

Así pasa (o me pasa) con escribir. Periodos en los que siempre me acompaña una libretita que se llena de reflexiones y vivencias, y rachas en las que la libreta se queda en un cajón cogiendo polvo. Por supuesto, encontrarte en una etapa vital en la que te están pasando cosas nuevas a diario, en la que hay estímulos constantes, hace que la escritura fluya más y mejor. Por ejemplo, en nuestro primer viaje largo por Sudamérica o en el año de viaje en bici por Europa, escribir formaba parte del día a día del viaje. Una manera de plasmar por escrito todos los sentimientos y experiencias vividas, y una manera de tener a la familia y los amigos al día de lo que íbamos haciendo.

Pero escribir me gusta, y quiero proponerme no dejar esta actividad. Ponerle algo de empeño y periodicidad 😉 Así que aquí estoy, lista para un nuevo texto.

La escritura

¿Y ahora qué?

Pues bueno, no voy a ponerme en modo cronológico, a actualizar lo que ha pasado en este año y pico desde que volvimos del viaje en bici. Sinceramente, no me motiva ponerme en plan «primero ha pasado esto, luego lo otro…» Al fin y al cabo, escribo aquí por gusto y diversión. Para hablar de cosas que me interesan y en las que tengo puestas ilusión y emoción. Y esto es lo que me lleva a hablar de lo siguiente:

Nos hemos comprado una camper

Nuestra furgo

Eso es, después de un tiempo rumiando la idea, de mucho hablarlo, de sopesar pros y contras… ¡nos lanzamos! Tenemos nuestra propia casita rodante. Otra forma de experimentar los viajes y un mundillo que nos encaja a la perfección: donde se viaja lento y sin horarios. Que busca moverse a lugares fuera del circuito turístico habitual y que lo hace de forma bastante autosuficiente.

Viajar en camper nos permite improvisar planes de un día para otro y cambiar la ruta si así lo decidimos. Nos da libertad de movimientos y nos proporciona un techo siempre disponible para darnos cobijo. Nos permite combinar una ruta de montaña con una ducha calentita al final del día. La posibilidad de dormir en cualquier pueblo/ciudad que queramos visitar o de perdernos varios días en una zona de montaña.

Además, la furgo se ha convertido también en una idea de negocio a la que hemos llamado Vanvando (para aquellos que habláis valenciano sí, un homenaje a la expresión bambar). Un proyecto de alquiler de furgonetas camper. Así, la furgo no es solo un medio de disfrute para nosotros, si no que queremos que pueda convertirse en una fuente de ingresos. De momento, estamos arrancando con el proyecto, pero estamos contentos con la acogida inicial que ha tenido y con ganas de verlo crecer.

El proyecto VanVando

Nos estrenamos en el mundo camper

Bueno, puntualizo: hace un par de años nos cambiamos el coche por una furgo pequeña, a la que construimos y acoplamos un mueble-cama a medida. Con esta pequeña furgo ya salíamos a hacer pequeños viajes y escapadas. Pero este es «el salto», la inmersión total en el mundillo camper (o vanlife como se dice mucho por aquí, jejeje). Con todas sus cosas buenas y también con las malas ¿que cuáles son? Te cuento:

Empezando por la locura que supone la búsqueda de una furgoneta a día de hoy: precios por las nubes, trabajos de camperización que dejan mucho que desear, homologaciones más que dudosas,… Muchas horas en Wallapop mirando y remirando opciones: vete a Valencia a ver una camper, ahora a Cataluña, o a Madrid. ¿Qué distribución quieres? ¿Que esté ya camperizada o vas a hacértela a tu gusto? ¿hasta cuántos kilómetros nos parece aceptable, y de qué año? Esta y muchas otras preguntas te asaltan cada día hasta que te decides a comprar. No hay duda que las furgonetas están de moda, y eso se nota en los precios. Por otro lado, y siendo sinceros, eso también nos viene bien a nosotros cuando nos planteamos alquilarla: hay público e interés.

VIajar y alquilar la camper

Una vez te decides a comprar una camper, te sumerges en un submundo con vocabulario propio y conversaciones recurrentes: que si conoces la diferencia entre acampar y pernoctar, te familiarizas con los términos aguas limpias y sucias, que si potty sí o potty no, empiezas a conocer todas las marcas de calefacción estacionaria del mercado, a hablar de potencia de placas solares,… Vamos, que te haces un máster en equipación camper en pocos meses.

También empiezas a reconocer esos sitios furgo friendly y las personas que los habitan: los surferos, los amantes de la montaña y la escalada, los centro-europeos jubilados y la gente que busca un estilo de viaje/vida alternativo y decide irse a vivir a una furgo. Viajeros que quieren recorrer continentes en su casa rodante y otros que se pasan meses asentados en un lugar, acompañados de otros furgoneteros, como si de una comunidad se tratase. Para gustos, colores.

Caravanas frente al mar

¿Y nosotros?

Pues, de momento, combinamos el alquiler de nuestra camper con nuestros propios viajes (de los que pronto empezaré a hablar por aquí). Así que, después de viajar estilo mochilero y a modo cicloturismo, desbloqueamos nuevo escenario: viajar en camper.

No tengo datos, pero tampoco dudas, de que comprarnos la camper ha sido una decisión acertada. Algo que, sin haberlo probado, sabes que te va a gustar. Que nos conocemos: nos gustan los viajes, los cambios y somos unos motivados. La furgo encaja con todo eso. ¡Bienvenidas sean las aventuras a 4 ruedas!

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